WHERE THE STREETS HAVE NO NAME

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    (Romeo y Julieta) Porque, ¿para que intentar decir mejores palabras que las que ya estan escritas? No sirve de nada intentar mejorar algo que ya es bueno de por sí si esa mejora radica en copiar a un semejante. Solo será o sería mejor si es radicalmente nuevo y personal, bueno, mejor no sé yo… será algo diferente, porque tampoco se podrá comparar al carecer de nexos o registros similares. 
     Tomemos como ejemplo W. Shakespeare con Romeo y Julieta; esa trágedia amorosa universalmente famosa donde se relata la historia de dos jóvenes enamorados a pesar de la oposición de sus familias… ¿se podría escribir una historia de amor más magnífica que Romeo y Julieta? No y sí. Si intentamos emular la formula del señor Shakespeare pasaremos con más pena que gloria por la literatura, pero si conseguimos inventar algo nuevo y a la vez bueno, el resultado podría llegar a ser más exitoso incluso que Romeo y Julieta.
     Por eso, como carezco de ese don, dedico estas palabras a los chicos de la foto:
    “ROMEO [a Julieta, tomándola        de la mano]. Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario        - pecado de amor es éste -, mis labios, peregrinos ruborizados, están        dispuestos a hacer penitencia por este áspero toque con un tierno        beso.
      JULIETA.        Buen peregrino, haces mucho agravio a tu mano, que muestra en esto una apropiada        devoción; pues hasta los santos tienen manos que tocan las manos        de los peregrinos, y el tocar palma con palma es el santo beso de los palmeros.
ROMEO.        ¿No tienen labios los santos, y también los piadosos palmeros?
     JULIETA.        Sí, peregrino; labios que deben usar en la oración.
ROMEO. Ah, entonces, amada santa, que hagan los labios igual que las manos; te        ruegan que lo concedas, para que la fe no se vuelva desesperación.”

    (Romeo y Julieta) Porque, ¿para que intentar decir mejores palabras que las que ya estan escritas? No sirve de nada intentar mejorar algo que ya es bueno de por sí si esa mejora radica en copiar a un semejante. Solo será o sería mejor si es radicalmente nuevo y personal, bueno, mejor no sé yo… será algo diferente, porque tampoco se podrá comparar al carecer de nexos o registros similares.

     Tomemos como ejemplo W. Shakespeare con Romeo y Julieta; esa trágedia amorosa universalmente famosa donde se relata la historia de dos jóvenes enamorados a pesar de la oposición de sus familias… ¿se podría escribir una historia de amor más magnífica que Romeo y Julieta? No y sí. Si intentamos emular la formula del señor Shakespeare pasaremos con más pena que gloria por la literatura, pero si conseguimos inventar algo nuevo y a la vez bueno, el resultado podría llegar a ser más exitoso incluso que Romeo y Julieta.

     Por eso, como carezco de ese don, dedico estas palabras a los chicos de la foto:

    “ROMEO [a Julieta, tomándola de la mano]. Si profano con mi indigna mano este sagrado santuario - pecado de amor es éste -, mis labios, peregrinos ruborizados, están dispuestos a hacer penitencia por este áspero toque con un tierno beso.

      JULIETA. Buen peregrino, haces mucho agravio a tu mano, que muestra en esto una apropiada devoción; pues hasta los santos tienen manos que tocan las manos de los peregrinos, y el tocar palma con palma es el santo beso de los palmeros.

ROMEO. ¿No tienen labios los santos, y también los piadosos palmeros?

     JULIETA. Sí, peregrino; labios que deben usar en la oración.

ROMEO. Ah, entonces, amada santa, que hagan los labios igual que las manos; te ruegan que lo concedas, para que la fe no se vuelva desesperación.”