Me preguntaron una vez en una clase de historia del arte si las estatuas en realidad eran personas que se habían quedado congeladas en el hormigón. No sabía si reir o llorar, tantas y tantas horas enseñandoles sobre escultores geniales como Miguel Angel, Donatello, Rodin… tiradas a la basura. A continuación me aclaró su descabellada duda: “No pretendo faltar a su capacidad de enseñar, profesor, pero… ¿como podían conseguir esos escultores las facciones tan perfectas con un simple bloque de granito y un cincel? ¿no puede haber una mínima posibilidad de que atraparan a un modelo humano dentro del bloque para así llegar a tal perfección?.
Las preguntas aunque increíbles me hicieron pensar en el tema durante varios días, y empecé a investigar ciertos parámetros que en algun momento de mi vida me habían pasado fugazmente por mi cabeza pero había desechado casi automáticamente. Me puse en contacto con mi colega de la universidad de La Sorbonne, el Dr. Molinié para iniciar unas pequeñas investigaciónes las cuales darían como resultado pruebas increíbles y sobrecogedoras….